El proyecto destaca por una propuesta técnica basada en producto local y una construcción precisa del helado desde la formulación.
Para el concurso se trabajó con ingredientes de Asturias, concretamente de Cangas del Narcea, integrando miel, avellana y uva en elaboraciones que combinaban técnica, identidad y coherencia gastronómica.
El proceso no fue sencillo. Tal y como explica el propio Iván Vázquez, el acceso al certamen implica una fase previa de selección en la que solo unos pocos candidatos llegan a competir en la final. El resultado supone no solo un reconocimiento, sino también una validación de su enfoque en la formulación técnica y la creatividad aplicada en heladería.
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